Todo tiene su momento

 

Languidece otro día en el emporio.

A la puesta de Sol se congregan las artes en el acantilado que mira la raya del horizonte.

He oído que está al llegar.

Yo también lo he oído.

Todo tiene su momento, recuerda la brisa del mar sabio.

A mí me lo ha dicho.

Y a mí.

 

Crepúsculo

Alphonse Osbert: Crepúsculo antiguo (1908).

 

Previsoras, comparecen al acontecimiento ataviadas con sus dones. Lucen, no obstante, discretas; pacientes en las maneras; comedidas en el habla.

Son muchas las sendas abiertas en el mar que el mar con presteza sutura. Así, de un tiempo al siguiente, tanto el que va como el que viene, ha de improvisar la ruta en la carta de navegación o atreverse a la odisea; y quien espera suponer el rumbo o la ventura.

Es agradable.

Es atractivo.

Los afortunados habitantes del emporio saben aguardar la llegada y la partida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s