El Hombre y la Tierra. Félix Rodríguez de la Fuente

 

Las series Fauna, Planeta azul y El hombre y la tierra, emitidas por la radio y la televisión de varias naciones durante décadas, aproximaron como nunca hasta entonces en imágenes los universos animal y vegetal al del ser humano, transmitiendo el inequívoco y reiterado mensaje de la defensa de la naturaleza. La difusión de cada uno de los capítulos era un acontecimiento familiar y social, y la voz de quien los ideaba y presentaba la guía idónea para sentir una realidad tantas veces ignorada o distorsionada a conveniencia. El padre del milagro es el recordado Félix Rodríguez de la Fuente, un extraordinario naturalista, un innato divulgador, que también fue estomatólogo con premio fin de carrera, y aunque autodidacto en sus estudios sobre la naturaleza siguió ejemplos relevantes de personalidades como el biólogo José Antonio Valverde, figura capital en la consecución del Parque de Doñana en los años cincuenta del siglo veinte.

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Félix Rodríguez de la Fuente

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Félix Samuel Rodríguez de la Fuente nació el año 1928 en el municipio burgalés de Poza de la Sal. Y desde entonces recorrió el mundo enfocando impresionantes escenas y modos de vida animal y vegetal. En su inicio naturalista descolló en la práctica de la cetrería y en el estudio de la etología con especial incidencia en el comportamiento del lobo. De tales comienzos deriva su afición a los safaris fotográficos por el continente africano, que acto seguido mostraba y resumía a través de conferencias y obras impresas, porque el deseo era el de conocer y divulgar.

    Tales iniciativas en él dominantes cristalizaron el año 1954 en la creación y fundación de la Sociedad Española de Ornitología, dedicada al estudio y preservación del hábitat de las aves; año en el que también ve la luz su primer libro: El arte de la cetrería. Desde esta plataforma, y el aval de su dominio de la cetrería, participó notablemente en el Congreso Internacional para la Protección de las Aves de Presa, celebrado en la ciudad francesa de Caen; este fue el lugar elegido para exponer al mundo la situación del halcón peregrino en España.

    Al cabo de una década se desarrollaron en España las Jornadas Internacionales de Cetrería, por él organizadas en el marco de la alcarreña localidad de Loranca de Tajuña, provincia de Guadalajara; una plataforma que impulsó su aparición en Televisión Española. Fue tal su destreza ante la cámara y tan relevante su penetración en la audiencia, con un lenguaje no por docto menos accesible, que Joaquín Soler Serrano, una personalidad de los medios de comunicación, solicitó para Félix Rodríguez de la Fuente, aquella intrépida novedad en la pequeña pantalla que narraba apasionadamente al estilo de un maestro consumado, cabida en la Real Academia de la Lengua por ser “el español de mejor prosodia”.

    El público le había acogido de inmediato y entusiásticamente. De tal manera que se incorporó al programa Fin de semana, con un espacio quincenal de cinco minutos dedicado a temas de caza, la pesca, el excursionismo y cualquier otro tema vinculado con los animales y la naturaleza. En 1966 quedó integrado en la nómina docente del programa Televisión Escolar con la tarea de impartir la clase de zoología denominada Félix, el amigo de los animales. También este año interviene en el programa Imágenes para saber, y al siguiente en A toda plana, vinculando al hombre con la naturaleza. En 1966 consiguió la declaración de especie protegida para el halcón peregrino y otras aves rapaces, lo que fue un hito internacionalmente al convertir a España en la nación pionera en estas lides normativas. Simultánea a la faceta de divulgación oral se situó la de articulista, otorgando a la palabra escrita idéntica categoría popular en la lectura de la revista Blanco y Negro, dominical del diario ABC, bajo los epígrafes de Serie Ibérica, de 1967, y Serie africana, de 1968; la revista La Actualidad Española publicó otras cuatro series.

    Su primera película, titulada Alas y garras, data de 1966 y es la antesala de su despegue definitivo en televisión con el programa Fauna (posteriormente Vida salvaje), que comenzó a emitirse en 1968. Ya en 1970 llegó a las pantallas la gran producción titulada Planeta azul, que durante cuatro años elevó a mundial la categoría y el reconocimiento de Félix Rodríguez de la Fuente, simultaneado en la radio con las colaboraciones en La aventura de la vida, Planeta agua y Objetivo salvar la naturaleza; y entre 1973 y 1980 dirige y presenta el más famoso de sus espacios: El hombre y la tierra en tres series: fauna ibérica, Venezuela (Los Llanos, Orinoco y Amazonas) y Norteamérica (Canadá y Alaska).

    El hombre y la tierra conquistó a todos los públicos con su espectacularidad y precisión en las secuencias, inéditas algunas de ellas en la muestra de animales, modos peculiares y costumbres, pronto convertida en un referente mundial; fue emitida en numerosos países y cosechó importantes y merecidos premios.

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La actividad editorial de Félix Rodríguez de la Fuente corre en paralelo a cuantas iniciativas se consuman en radio y televisión.

    Entre 1970 y 1973 coordinó la exitosa Enciclopedia Salvat de la Fauna, publicada en fascículos y traducida a catorce idiomas, convirtiéndose en una obra de referencia. Asimismo participó en la Enciclopedia Salvat de la fauna ibérica y europea, coordinada por el eminente naturalista Joaquín Araújo; y la coordinación de la biblioteca El hombre y la Tierra, Los cuadernos de campo y la enciclopedia La aventura de la vida, su último trabajo.

 

Fundación Félix Rodríguez de la Fuente

Fallecido en 1980, a consecuencia de un accidente de aviación en Alaska, en el que también perdieron la vida el camarógrafo de Televisión Española Teodoro Roa, el ayudante de realización Alberto Mariano Huéscar y el piloto Warren Dobson, para salvaguardar y difundir su valioso legado nació la fundación Félix Rodríguez de la Fuente. Desde ella, además de la citada tarea conservadora, se promueven acciones para la defensa de la naturaleza y la organización de equipos que desarrollen campañas de información y concienciación en aras a establecer un vínculo indisoluble entre la sociedad humana y el medio natural que la acoge.

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Artículos complementarios

    La enciclopedia de la naturaleza más importante del mundo

    Expedición científica a la América Meridional

    Real Expedición Botánica de Nueva Granada

    El Solar Hispano

El aparato buzo. Cosme García Sáez

 

14 de agosto de 1860 en Alicante

 

El logroñés Cosme García Sáez, nacido en 1818, merece un capítulo en la historia de la invención española que reconozca su mérito y capacidad técnica.

    Básicamente, cuanto ha llegado de él como inventor hasta la fecha es su prototipo de nave sumergible, que no es poco, aunque mejor es en justicia añadir un sistema de impresión tipográfica y la máquina automática de franquear, incorporada al servicio de Correos durante veinticinco años, con inclusión de la tinta apropiada para su óptimo funcionamiento; tres modelos de fusil de retrocarga; y otras seis patentes de invento en España y dos en Francia.

    Su trabajo se desarrolló en Madrid, adonde se trasladó pronto con ese propósito. Aficionado a la mecánica desde niño, recibía encargos por doquier para fabricar mecanismos, y en su atapa militar aportó innovaciones de calibre al armamento.

 

El “Aparato-Buzo”

La prueba del prototipo tuvo lugar en Alicante en 1860, resultando satisfactoria tal y como refleja la crónica periodística de La Época en su edición del martes 14 de agosto del citado. También un notario dio fe del éxito de la inmersión. Y si no fue Cosme García el pionero mundial del submarino moderno con su “Aparato-Buzo” como él lo llamaba, pues carecemos de referencias explícitas, más allá del extraordinario Jerónimo de Ayanz, también español, con su barca submarina, a quien consideramos padre de los sumergibles con humanos en su interior, nosotros otorgamos a su invento la calidad y función que Cosme García proyectaba en él.

    El “Aparato-Buzo” en el que se introdujeron Cosme García y su hijo, permaneció en inmersión sin tubo, cuerda u otro objeto que le comunicase con la atmósfera, empleando en las pruebas de cuarenta y dos a cuarenta y cinco minutos.

    La Guerra de Marruecos, que exigía una riada de caudales, impidió los fondos necesarios para culminar su invento, unido a la siempre perniciosa y congénita desidia en la Administración que gusta poco de apostar por el futuro propio; y a su fallecimiento en 1874.

 

Cosme

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Artículos complementarios

    Jerónimo de Ayanz

    Isaac Peral

    Vicente Tofiño de San Miguel

Proyectos para unir continentes y despegar en vertical. Fernando Gallego Herrera

 

Personaje excéntrico con un talento innato para inventar y una visión esclarecida de las comunicaciones y los transportes en el futuro; estas pinceladas describen a Fernando Gallego Herrera, salmantino del municipio de Villoria, nacido en 1901, ingeniero, aviador e inventor de cuya capacidad innovadora se supo en la época escolar y con creces posteriormente.

    Primero en su promoción en la Escuela de Ingeniería de caminos, canales y puertos, ya en 1926 recibe encargos importantes que desarrolla y ejecuta perfectamente. Pero quiere saber más y experimentar mejor, por lo que estudia Derecho, también en Madrid, aprende cuatro idiomas: árabe, ruso, francés y alemán, y obtiene el título de piloto de aviación de clase turista en 1936 y se le encomienda la Dirección general de Obras Hidráulicas.

    Con todo, que es mucho como se verá a continuación, Fernando Herrera descuella con los proyectos de un avión de despegue vertical y un túnel submarino para unir Europa y África por el estrecho de Gibraltar.

 

Fernando Gallego

Fernando Gallego

Imagen de http://www.unav.edu

 

El avión de despegue vertical Aerogenio

Fernando Gallego ideaba construir aeroplanos que despegaran y aterrizaran en vertical.

    En mayo de 1932 quedó reflejado su propósito en la patente española número 125936: “Un sistema de aparato de vuelo por aire comprimido”; hubo otras dos sobre el mismo proyecto que denominó Aerogenio. Fueron tres los prototipos, impulsados por el aire comprimido en un motor de diez cilindros y aproximadamente cien caballos de potencia. En 1933 el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial informa de la solicitud de patente: ”Medio de obtención de refuerzos de impulsión, autopropulsión y sustentación con el empleo del aire comprimido, con aplicación a todo género de transportes y en especial a la navegación en la estratosfera.” Las pruebas de vuelo se sucedieron entre 1934 y 1935, sin éxito dado que el aparato era demasiado grande y pesado y el motor, en cambio, era de potencia inferior a la requerida. En la patente, Gallego especifica el sistema de funcionamiento, sin duda precursor de lo que posteriormente sería posible realizar.

 

Línea ferroviaria y estación en Barcelona

Con veinticinco años participó en el diseño de la Estación de Francia de Barcelona, con el arquitecto Pedro Muguruza, inaugurada en 1929, y en las obras del Metropolitano en la citada, que unía el centro de la ciudad con el barrio-población de Sarriá.

 

Puente de arco funicular

En 1928 ideó un sistema eficaz y más económico para la construcción de puentes que llamó de arco funicular. El sistema, explicó, ofrecía mayor rigidez y resistencia al puente, y consistía en estirar las vigas totalmente con la carga sobre ellas para evitar la flexión inversa del hormigón y la aparición de grietas en la porción central.

 

Túnel submarino

El 12 de septiembre de 1928 presenta al gobierno de Miguel Primo de Rivera el anteproyecto de un túnel bajo el Estrecho de Gibraltar, fundamento de su patente en 1928: “Sistema de cimientos de gravedad invertida de flotación”​. El túnel contaba con amplias pistas para el tráfico de coches, dos vías de tren y andenes peatonales, situado a veinte metros de profundidad para no entorpecer el tráfico marítimo.

    Otros anteproyectos al respecto en su haber son: el túnel de enlace entre Brooklyn y Staten Island, en Nueva York; el de Lisboa con Almada, en Portugal; el que uniría el continente con Gran Bretaña bajo el Canal de la Mancha, y otro similar entre Dinamarca y Suecia.

    Cabe destacar sus trabajos en Panamá para la modernización del canal homónimo en los años sesenta.

 

La vuelta al mundo aérea

Su pasión aeronáutica quedó manifiesta en la vuelta al mundo que llevó a cabo en julio de 1949. Despegó de Nueva York y tras veinticinco escalas, aterrizó en el madrileño aeropuerto de Barajas.

 

Obras civiles

Diseñó y construyó su propia casa, Villa Humildad, como el nombre de su mujer y su prima, en Logroño. Asimismo, firmó su mausoleo en el cementerio de dicha ciudad, ahormando elementos del modernismo con los del Egipto faraónico; aunque su fallecimiento se produjo en Pamplona el año 1973.

 

 

Artículos complementarios

    El mejor científico de su tiempo

    La Aviación Militar Española innova y conquista

    El primer vuelo aeronáutico demostrable

    El Autogiro

    Un sistema para gobernar a distancia un movimiento mecánico

    Coeficiente intelectual de altura y memoria prodigiosa

La anestesia epidural. Fidel Pagés Miravé

 

Sirviendo a la Patria enalteció la ciencia

 

Cirujano en el Cuerpo de Sanidad Militar, con extraordinarias actuaciones en cirugía abdominal en campaña, Fidel Pagés Miravé se prodigó en la práctica y apenas en la publicación de sus estudios, conocimientos y logros; caracterizada su benemérita labor por el perfeccionamiento de los medios de técnica operatoria.

    Natural de Huesca, donde nació el año 1886, comienza su formación médica en la Universidad de Zaragoza con el siglo XX, en 1901, y la culmina con brillantez. Dio forma a su carrera profesional ingresando por oposición en el Cuerpo de Sanidad Militar el año 1908, y enseguida destacó en los destinos por su tenacidad, ingenio y habilidad.

    El verano de 1909 es comisionado al Hospital Militar de Melilla para ejercer como ayudante de cirugía; y en diciembre del corriente pasa a la Compañía de Sanidad por necesidades del servicio. Como recompensa a esta abnegada labor y a la desempeñada en el Hospital Militar se le concede la Cruz de Primera Clase del Mérito Militar con distintivo rojo y pensionada.

Ya con prestigio y premio en su haber, estuvo destinado en varias provincias españolas entre 1910 y 1921, también en Melilla por segunda vez.

    Es durante este periodo peninsular cuando en 1919 sitúa experiencia y nombre junto al del doctor Ramírez de la Mata en la creación de la Revista Española de Cirugía, publicación que recogerá en 1921 su primera mención a la anestesia epidural, entonces denominada anestesia metamérica la técnica que él ideó, perfeccionó metódicamente y demostró con total efectividad. Así inició el artículo: “El resultado de este intento nos animó a seguir estudiando este método, al que en la clínica denominamos de anestesia metamérica, por la posibilidad que nos proporciona de privar de sensibilidad a un segmento del cuerpo…” El artículo describe detalladamente la anatomía del canal raquídeo y el procedimiento preciso para realizar una anestesia epidural lumbar, posteriormente aplicada asiduamente en obstetricia, con listados de materiales, fármacos, procesos, posibles problemas y otros datos necesarios para que cualquier otro médico pudiera replicar el procedimiento, con una estadística de éxito en más de cuarenta intervenciones.

 

El episodio trágico de Annual, el año 1921, implicó aún más al capitán Pagés con Melilla y el Protectorado de Marruecos. Tiempo atrás, durante la Gran Guerra, Fidel Pagés había vivido en calidad de médico inspector las penurias sanitarias y quirúrgicas en un campo de prisioneros de Viena; ahora revivía aquello en suelo patrio.

    Al Protectorado llegaron insignes cirujanos militares como eran Bastos, Nogueras, Gómez Ulla y Pagés, a quien se nombra cirujano jefe de equipo del segundo grupo de Hospitales de Melilla, en particular al Hospital Docker.

    El flujo incesante de heridos que llegaba a los hospitales obligaba a un trabajo continuo sin margen para el error. Las técnicas aplicadas por Pagés se mostraron de enorme relevancia para la cura de los heridos, pero era imprescindible la inmediatez de las intervenciones además de una adecuada anestesia. Por ello, Fidel Pagés decidió acercarse en lo posible al frente de batalla, organizando los primeros hospitales de campaña, que obraron muchos prodigios en la salvación de vidas y le otorgaron la merecida condición de leyenda.

    Así lo cuenta el Coronel médico Isidro García Julián: “Considerando Pagés que la suerte de los heridos de cerebro, vientre y hemorragia depende de ser prontamente intervenidos, se adelanta con su equipo”.  Al incorporar los equipos quirúrgicos a la línea de combate, Fidel Pagés anticipa en tres décadas la implantación de los equipos quirúrgicos avanzados de la Sanidad de Campaña.

   En agosto de 1922 ascendió al empleo de comandante, no obstante continuando en el Hospital Militar de urgencias desempeñando la función de cirujano, y cuatro años después, en 1926, el Ministerio de la Guerra cambia el nombre de Hospital Docker por el de Capitán Médico Fidel Pagés Miravé; Sirviendo a la Patria, enalteció la ciencia, rezaba la placa conmemorativa en su honor.

Lamentablemente, y no es algo nuevo ni aislado, el método-procedimiento quirúrgico de Fidel Pagés no obtuvo para su persona el reconocimiento debido. Aun practicándose la anestesia metamérica (epidural) y evolucionando con la técnica quirúrgica pertinente a partir de su docencia, el Congreso Internacional de Cirugía celebrado en Madrid el año 1932 consagró al imitador italiano, doctor Achilles Dogliotti, como el padre de la anestesia epidural. Afortunadamente, y ya desde 1929, el cirujano argentino Alberto Gutiérrez puso la verdad por bandera y dio al césar lo que era del césar; aunque la unanimidad internacional en la obra de Fidel Pagés tardó hasta 1935, año en que el propio Dogliotti admitió la iniciativa pionera de su colega Pagés. Pero aún falta, sobre todo en casa, para elevar al lugar más alto de la cirugía y la anestesia a Fidel Pagés.

 

Epidural

Fidel Pagés Miravé

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Reconocimientos

La Subsecretaría del Ministerio de Defensa entrega el premio Comandante médico Fidel Pagés Miravé, 1886-1923.

La Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) concede cada dos años, desde 1957, el premio Fidel Pagés Miravé.

El Ministerio de Defensa español crea en junio de 2007 el Premio a la Investigación en Sanidad Militar Fidel Pagés Miravé.

 

Publicaciones

La lucha en campaña contra de las enfermedades infecciosas (1912)

Patogenia de las bradicardias (1913)

Tratamiento incruento de los tumores (traducción, 1913)

Tratamiento de las fracturas diafisarias de los huesos largos de las extremidades producidas por proyectiles de arma de fuego (1914)

La teoría y práctica del injerto óseo (1918)

Un caso de estrangulamiento retrógrado de epiplón (1919)

Contribución al estudio de la cirugía plástica de mejilla (1919)

La anestesia intratraqueal de Meltzer (1919)

El aparato de Ombredanne (1919)

La cánula de Trendelenburg (1919)

La anestesia intrarectal de Víctor Horsley (1919)

La anestesia intravenosa de hedonal (1919)

La anestesia espinal completa de Le Filliatre (1919)

Tratamiento de las fracturas de olécranon por el enclavamiento y la extensión continua (1919)

La utilización de las fascias en cirugía (1921)

Anestesia Metamérica (1921)

La gastroentrostomia con collar epiplóico y heridas abdominales de guerra (1922)

Aspectos quirúrgicos del estreñimiento (1922)

 

 

Artículos complementarios

    Héroe de Igueriben

    Con su arrojo lograron lo imposible

    Melilla 1921

    Excepcionales dotes de mando y valentía

    La transmisión del impulso nervioso

    La enciclopedia de la naturaleza más importante del mundo

    Jeringuilla hipodérmica desechable

    Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

    La primera vacuna de germen conocido aplicable a las personas

    Príncipe e ilustre patriarca de los botánicos

La costura elevada a obra de arte. Cristóbal Balenciaga

 

Maestro de la alta costura, Cristóbal Balenciaga, diseñaba y confeccionaba a la medida de la mujer que encargaba su vestido, consiguiendo no repetir ninguno de los modelos; únicamente su diseño del uniforme para las azafatas de Air France se fabricó en serie.

    Nacido en la localidad guipuzcoana de Guetaria en 1895, hijo de costurera, Balenciaga siempre quiso ser modisto. Y el aldabonazo le llegó pronto gracias a la apuesta de la Familia Mora y Aragón, en concreto a las marquesas de Casa Torres, bisabuela y abuela de la futura reina consorte de Bélgica, Fabiola, clientas de su madre, que descubrieron el talento y habilidad del joven Cristóbal en su pueblo natal. Corría el año 1908 cuando Micaela Elío y Magallón, marquesa de Casa Torres, entregó uno de sus trajes para que con la tela que, además, le suministraba, lo mejorara, como así sucedió. Tal éxito convino el mecenazgo de la ilustre familia, patrocinando su primer viaje a París, el edén de la moda, en 1912, iniciando en esa ciudad su carrera profesional y el despegue a la fama.

    Transcurridos cuatro años, en 1916 Balenciaga abrió su primera tienda de alta costura en San Sebastián, también con el respaldo económico de las Mora y Aragón; a la que siguieron establecimientos del mismo tipo en Madrid, década de los veinte, y Barcelona, en la de los treinta.

    No tardó en erigirse en un referente del vestir para la Casa Real española, y numerosos integrantes de la aristocracia nacional.

    En 1937 se instala en París, con un taller de alta costura en la avenida George V, y enseguida presentó su primera colección, acogida con agrado y reconocimiento, que mostraba unas líneas sobrias y no obstante exquisitas. Su segunda colección, con fecha de 1938, ofrece una originalidad de enorme atractivo que le encumbra en la meca de la moda; vestidos con los hombros caídos, la cintura pinzada y las caderas redondas. Fue tal el impacto que asentó para siempre su estilo innovador de costura tradicional y maestra, puramente clásico español, ajeno a las tendencias.

    Su completa formación, sabía cortar, montar, coser, realizar las pruebas y los ajustes, le permitía diseñar todo el proceso del vestido. Admirada por su laboriosidad, Coco Chanel lo definió como el único modisto en el verdadero sentido de la palabra, porque los demás eran simples diseñadores de moda.

    Balenciaga dijo de sí mismo que era un arquitecto para las líneas, escultor para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida.

 

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Cristóbal Balenciaga

Imagen de http://www.farfetch.com

 

Creaciones

Probablemente la mayor aportación de Balenciaga a la moda, y una de las relevantes en la historia del vestido, es el diseño de una silueta para la mujer por medio de líneas fluidas y volúmenes asombrosos.

    En los años cuarenta introdujo la chaqueta alargada, la falda acampanada y la falda-pantalón; idea la línea tonneau o barrol, caracterizada por dar volumen en talle y espalda y dejar al descubierto la nuca y la línea cocoon, curvando los hombros y redondeando los volúmenes hasta ocultar las costuras.

    En los cincuenta idea el vestido camisero, los trajes de chaqueta y sastre entallados, el tacón bajo, los botones de gran tamaño; el vestido semientallado, las faldas abombadas; el vestido saco, de mangas abombadas; el abrigo vaporoso o recto, con amplio cuello o carente de cuello; el vestido corto y el escote despejado, la túnica en lino o encaje; el vestido de baile que alcanza el tobillo, el ceñido a la cintura y los de noche asimétricos; el vestido baby doll, caracterizado por una silueta trapezoidal que suprime el talle, y el vestido de cola de pavo real, más largo por detrás que por delante y las mangas tres cuartos; los vestidos de talle alto, los ceñidos a la cintura y vestidos de noche asimétricos.

    En los sesenta opta por los conjuntos deportivos, los abrigos-capa, las mangas murciélago, los impermeables transparentes de material plástico y estampados brillantes; en 1968, cuatro años antes de su fallecimiento en Valencia, presenta su última colección en la que aparecen las chaquetas largas para trajes de sastre, las faldas cortas, las rayas horizontales, las túnicas de encaje y los vestidos tubo.

En la nómina de clientes de Balenciaga figuran Fabiola de Mora y Aragón, reina consorte de Bélgica, María del Carmen Martínez-Bordiú y Franco, Marlene Dietrich, Sofía Loren, Pauline de Rothschild, Marella Agneli, la duquesa de Windsor, la princesa Gracia de Mónaco y Aline Griffith.

    Y en la de famosos diseñadores que aprendieron en su taller destacan Givenchy, Óscar de la Renta y Ungaro.

    También se interesó por la perfumería creando varias fragancias.

El estilo de Cristóbal Balenciaga se define en la perfección del corte. Gracias a su maestría en el corte lograba mostrar un cuerpo femenino perfecto que resumía con esta frase: “Una mujer no necesita ser perfecta o bella para llevar mis vestidos, el vestido lo hará por ella”.

 

 

Artículos complementarios

    Teresa Berganza

    Salvador Dalí